¿Somos los caleños unos básicos y predecibles?

fidel en kiss me



Por Manuel Mañunga.

Las caleñas son como las flores, pero ¿los caleños? Aunque las mujeres feministas son tan irritables como los hombres machistas, las peladas siempre andan diciendo que los caleños somos unos básicos, predecibles, que solo queremos tomar y luego para el motel a celebrar por la muerte o el legado de Fidel… es hasta tentador ironizar sobre el tema. Recuerden, también, que las feministas generalmente se empeñan en trasladar a los hombres la culpa de las decisiones que toman las mujeres. Es decir, para las feministas ¡es culpa de los hombres que las mujeres elijan mal al marido! ¡JAJSDFAJA!

Los insultos le resbalan al caleño

Nada más alejado de la realidad, la verdad es que queremos eso y más. Esos calificativos no nos insultan. Esas características es lo que mejor nos define: no somos complejos ni acomplejados y está bien. Pero, ¿qué podés esperar de un país donde los papás le ponen a sus hijos nombres de equipos de fútbol? Somos un país de hipócritas machos heridos pertenecientes a una sociedad gazmoña, envidiosa e insensible.

Toca pensar bien esa afirmación de que ninguno de nosotros está preparado para ser lo que esperan las caleñas. Aunque los hombres caleños somos un millón y algo, tratar de definirnos autoritatiamente a todos es extremista: esas ideas del hombre perfecto, común, solo es para los mamertos que ven en el comunismo la máxima realización del hombre; pero es un imposible.

Desgraciada Televisión Infantil

Es hasta redundante, pero Disney se nos tiró la vida al prometer príncipes azules, con carruajes, castillos y montones de comida. Ellas esperan encontrar al caleño ideal mientras van caminando por el Bulevar o por San Antonio: no se lo esperan encontrar saliendo de un estanco de Marroquín a las dos de la mañana. Lo único que podés encontrar por ahí a esa hora es un tiro en la cabeza. Los caleños no tenemos las facciones y actitudes del príncipe azul que ellas esperan. Por lo general, el caleño solo espera que el Estado le subsidie la vagabundería.

¿Has visto esa cantidad de viejas amargadas en el MIO? Mal comidas, con un marido perezoso y con dos peladitos que son más irritables que axila de feminista. Están como a la espera de una ayuda externa, como heredada; una ayuda divina a sus problemas cotidianos. No, y no es porque hayan elegido mal al tipo, sino porque no se puede buscar nada mejor. Conformistas y con bajas aspiraciones: eso es lo que somos, traten de vivir con ello. Ah, claro, es que esa es otra: así digan que son “mente abierta”, “descomplicadas”, “que no buscan nada serio”, toda pelada sueña con rehabilitar gamín y convertirlo en el príncipe azul digno de Disney. Y pobre destino de aquel hombre que se deja cambiar, porque la chispa de la vida se le apaga: ¿qué más puede causar la disfunción erectil? Un caleño es divertido como la salsa, carismático y bueno bailarin si lo dejás sano.

Y qué

Podrémos no ser los prestantes, narradores exquisitos, ensayistas lúcidos, poetas sensibles, docentes decentes y mandingos extensos que tanto buscan las viejas, pero al menos nos demoramos 5 minutos en la ducha y no 2 horas; cuando nos cae mal alguien le mandamos a pegar un “susto” y asunto arreglado, no conspiramos a las espaldas de ellos. Denle entradas gratis a un caleño para el Rumbodromo y saldrá corriendo para allá. Es lo que hay, no se afane buscando ese europeo conocedor del barroco y amante del vino tinto. Lo máximo que encontrará es el hipster gafapasta que le gusta emborracharse con cerveza artesanal e ir a exposiciones en la Tertulia.

Resumiendo la respuesta a la pregunta de exte texto: sí, somos unos básicos y qué.

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