Aburre tanto paisa viviendo en Cali

Montan su revueltería, su panadería o su remates (todo a cinco mil) y siguen hablando mal de la ciudad mientras se riegan en elogios para Medellín.

Redacción El Chontaduro

La verdad es que aburre tanto paisa que viene a Cali a progresar. Montan su revueltería, su panadería o su remates (todo a cinco mil) y siguen hablando mal de la ciudad mientras se riegan en elogios para Medellín. Si allá es tan buen vividero, ¿qué vienen a hacer acá o por qué no se van? – Me da rabia lo desagradecidos que son. ¡Ya no más paisas desagradecidos en Cali, a lo bien!

Empiezo dejando claro que este artículo no pretende generalizar a toda una región, ciudad o cultura, pero sí en hacer un análisis profundo sobre los comportamientos que adoptan la mayoría de los paisas que llegan a Cali con la esperanza de progresar y que en su camino a la gloria se llenan la boca hablando mal de la ciudad que les está dando de comer. La verdad es que no son todos. Muchos son gente trabajadora y admirable que ha logrado con esfuerzo salir adelante. Pero otros sí dejan mucho que desear. Son intolerantes, usureros y hasta atrevidos imponiendo su regionalismo en una tierra que se ha encargado de acogerlos y hasta de cobijarlos. Porque la mayoría llegan con una mano atrás y la otra adelante.

Es extremadamente fastidioso que estas personas después de tener afianzado su chuzo aquí, de haber tenido hijos, y de haber mandado por el resto de la familia, incluyendo primos, tías, abuelas y cuñados, tengan el descaro de hablar pestes de Cali, se atreven a compararla con Medellín y hasta de llamarla moridero. Estos desagradecidos de corte zeta, bigote ranchero, pantaloneta y camisa del Atlético Nacional, unos hasta descamisados, pretenden venir a imponer sus costumbres en una ciudad que, aunque no sea la mejor del país, se ha encargado de recibirles y, en medio de todo, dejarlos progresar. Porque se valen de cualquier cosa para hacer plata. Licorerías, jabonerías, panaderías, revuelterías, ferreterías, mejor dicho, todo lo que termine en ía, es de un paisa o como mínimo tiene acciones ahí. Y pues la verdad no es que tengamos un problema con su manera de ganarse la vida, pero sí con su desprecio por la tierra que les está dando de comer y les está hasta protegiendo su descendencia.

Y ni hablar cuando se reúnen a tomar, se ponen sus ponchos y sus sombreros, mientras montan a caballo por toda la ciudad, como si esto fuera un potrero. Escuchan su música muy duro y mientras se emborrachan están dejando claro su amor por la región que los vio nacer pero de donde tuvieron que salir corriendo para poder comer y sobrevivir.

Pero todo se pone peor cuando el Nacional, como de costumbre, porque el dueño de la liga también es el dueño de ese equipo, queda campeón, nadie se aguanta a esa gente con su fanatismo desbordado casi que acabando con la ciudad. Ya es suficiente con el de las barras bravas de aquí, como para que encima tengamos que cargar con los comportamientos agresivos de gente de allá. Deberían coger esos caballos e irse a festejar a Antioquia, más precisamente a Medellín. Si tanto aman esa ciudad deberían entonces montar sus chuzos allá. Porque ese cuento de que sin paisas nos morimos de hambre, está mandado a recoger. Una cosa es que tengan un monopolio comercial aquí, y otra muy diferente es que no seamos capaces de progresar. Como en todo lado, hay quienes no sirven para nada y los que son trabajadores y les gusta salir adelante.

No queremos generar regionalismos, pero tampoco quedarnos callados ante esa plaga imparable de paisas que han venido a creer que Cali es para que ellos vengan a hacer lo que se les dé la gana. Solo estamos pidiendo un poco de respeto. Somos felices con sus buñuelos, panes de mil y demás, pero no por eso nos vamos a seguir aguantando el desprestigio diario al que nos someten por culpa de su fanatismo desmedido, ofensivo y en ocasiones hasta violento.

El Chontaduro

 

 

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