3 planes ‘gomelos’ de domingo para caleños pobres




Redacción El Chontaduro

Claro que todos quisiéramos pasar el domingo jugando golf en el Club Campestre, en el sauna del Farallones, o comiendo mariscos en el restaurante del Marriott. Sería un descanso merecido para la agitada semana de trabajo o estudio: arrancar en la mañana con un ‘brunch’, luego ir a un spa, montar a caballo por la finca y terminar el día compartiendo una cena con los amigos. Pero la verdad es que cuando nos despertamos, con la mejor actitud dominguera, las ganas de disfrutar de la vida en el único día de descanso verdadero de la semana, pero nos urgamos los bolsillos y solo encontramos unos miserables billetes sucios y arrugados, caemos en cuenta que somos pobres, entramos en depresión, y pensamos en ver toda la tarde las prehistóricas películas del Canal Caracol.

¡Pues no! Que usted sea un fracasado, que no tenga plata, que esté reportado en datacrédito y que tenga vencidos los recibos de los servicios públicos, no significa que deba resignarse a estar en su casa el domingo aumentando su síndrome depresivo. Su vida es triste y penosa, lo sabemos, está lleno de resentimiento y desolación, no importa, en El Chontaduro pensamos en usted y le armamos los mejores 3 planes de domingo para los caleños pobres.

 

  1. Recorrido gastronómico-cultural por nuestras raíces

Usted dirá, ¿Pero cómo con 15 mil pesos voy a hacer un recorrido gastronómico-cultural por nuestras raíces? Sencillo: Lo importante es la imaginación; invite a su hembrita, (o hembrito), a la galería Alameda, obviamente no a almorzar en uno de los deliciosos restaurantes que la rodean, porque asumimos que su miseria no se lo permite, pero sí a hacer un tour ‘gastronómico’ en su interior. Se trata de uno de los destinos favoritos de los extranjeros que visitan la ciudad: probar frutas frescas en los puesticos (no le sale por más de 5 luquitas), comerse una pitaya, unas uchuvas, dos mandarinas, obviamente un chontaduro. Mejor dicho, ir a Alameda, un destino de talla internacional, como un recorrido por nuestras cultura culinaria, como un homenaje a nuestra tierra.



Luego, de remate, se compra una librita del pescado más baratico (del cual usted dice, como buen conocedor,que es el más apetecido en el exterior), y se va a la casa a cocinarlo. Perfecto plan que le permitirá no pasar como ‘pobre’, sino como profundo intelectual gastronómico.

 

2. Tour de cultura traqueta

Ahora que la tercera temporada de Narcos fue estrenada, Cali está en boca de todo el mundo, como siempre, gracias a nuestra salvaje violencia, a la cocaína y, cómo no, a nuestra hermosa cultura traqueta. De manera que hacer un recorrido, en MIO por supuesto, hacia los lugares más emblemáticos de la historia traqueta caleña, además de ser increíblemente barato, no lo hará quedar como pobre, sino como un creativo hipster alternativo que valora la riqueza histórico-antropológica de nuestra ciudad.

Arrancar por ejemplo visitando las emblemáticas ruinas de las réplicas del Club Colombia o de la Casa Blanca que los Rodríguez y José Santacruz intentaron construir en Ciudad Jardín, para pasar luego al Barrio El Ingenio, a conocer su bella arquitectura tradicionalmente mafiosa, pasar brevemente al Caney para sentir el ambiente ‘lavaperresco’ en una tarde de domingo, luego dirigirse al Oeste, muy cerca al Gato, a conocer el edificio donde se escondía en una caleta Miguel Rodríguez Orejuela. Muchos son los lugares de la historia traqueta de Cali que, orgullosamente, debemos conocer.

3. Conocer el centro

Foto: Diego Carrejo Murillo

Quizá le moleste que a nuestra tierra se le asocie con narcotráficantes, torturadores y gatilleros, con lo cual no estará interesado en tomar nuestra recomendación del ‘tour Traqueto’, pues bien, una opción más ñoña (por tanto, más aburrida), es salir a conocer el despreciado centro de Cali. Es cierto que con la construcción del bulevar del Río, esta zona viene tomando un nuevo aire, mucha más vida que en el pasado, con lo cual, si no lo ha hecho, con unos pocos centavos en el bolsillo se puede pegar ese borondo, y no quedar como el vaciado miserable que en realidad es, sino como un indie-explorador, de gran bagaje intelectual, que quiere explorar las rutas de la historia caleña.

Arrancar, por ejemplo, en la Ermita, el hermoso edificio Coltabaco, si está de buenas, entrar a uno de esos edificios viejos de oficinas de tinterillos que hay sobre la carrera tercera, que tienen una magia y un ambiente sabrosos, meterse a jugar dos mil pesos en uno de los casinos que hay en la zona para sentir ese ambiente penoso de soledad y derrota que deambula en esos sitios, luego caminar hacia la hermosa iglesia La Merced, y luego hacia la brutal Calle de La Escopeta. Claro, terminando todo en la delicia mayor de la ciudad, el Barrio San Antonio, comiéndose un combo de 5 mil, con coca cola y pizza, viendo el atardecer de la sucursal. Tremendo plan.

¿Cuáles otros destinos urbanos se le ocurren para no quedar como un ‘loser’?



 

 

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