Me hicieron el paseo millonario y me robaron la plata de la prima en un taxi

Redacción El Chontaduro

Mi nombre es Nancy Piedad Aguirre, tengo 58 años, y esta historia que les voy a contar me sucedió exactamente el año pasado. Mi hijo me habló de una página que denuncia casos que le ocurren a la gente en esta ciudad y por eso accedí a hacerlo. Lo hago con el único fin de que a nadie le pase una cosa de estas.




Hace un año, para estas fechas, yo estaba trabajando en la empresa donde duré toda mi vida, ahí me conoce todo el mundo, mis jefes me tienen mucho aprecio, y gracias a mi trabajo, pude sacar adelante a mis dos hijos. La mayor estudió Derecho en La Libre y el menor este año terminó Ingeniería Electrónica en La Javeriana. El papá de ellos murió hace muchos años y a mí me tocó hacer de papá y mamá y esforzarme mucho para darles un futuro.

La empresa donde trabajé hasta este año ha sido muy buena, me pensioné ahí, me hicieron préstamos para comprar mi casita, pagarle el estudio a mis hijos y operarme de unos quistes que me salieron en la vejiga. Y como es de esperarse, cada diciembre me daban mi buena ancheta y la tan esperada prima. Con esa platica le compraba la ropa a mis hijos, le daba detalles a mis hermanas y hacía mis fiestas de navidad. A mí me gusta hacer comida para todos y comprar mi buen vino con natilla y hacer los mejores buñuelos de la cuadra. Gracias a Dios ellos nunca me faltaron con esa bicoca.

Pero el año pasado todo se frustró, las cosas no salieron bien, y antes le doy gracias a la virgencita que no me pasó nada. Me subí a un taxi en Chipichape y me hicieron el paseo millonario y me robaron la prima. Me puse muy triste.

Ese día salí de la empresa y quería ir a comprar una blusa que había visto en el Falabella y por ahí derecho sacaba la plata de la prima para ir a comprar las cosas con mi sobrina y mi hija. Ellas siempre me acompañaban a hacer todo lo de navidad. Me bajé en Chipichape, compré la blusa y fui al cajero a retirar la plata. Salí caminando hacía el puente peatonal y cogí un taxi que, al parecer estaba ahí parqueado. Me subí y le dije que me llevara a mi casa, yo vivo en el barrio La Base.




El que conducía era un muchacho de unos 33 años, trigueño de corte de pelo militar y delgado, me dijo que con mucho gusto y arrancó. Después me preguntó qúe por dónde era más rápido y yo le dije que como a él le pareciera. De inmediato dio el retorno y se fue como derecho por la que lleva a Centro Empresa y que de ahí salía a Sameco para coger la 70 y girar en el round point de López. Yo iba pensando en otras cosas y le dije que sí. El joven sacó un celular e hizo una llamada como de un minuto o menos y colgó. Cuando llegamos a Centro Empresa, vi que siguió derecho como quien va para Menga, ahí mismo le pregunté que por qué, y me dijo que iba a pasar por un encargo y que se devolvía rápido. Yo le dije que no me parecía y me contestó como enojado que ya lo había decidido, que lo esperara. Confieso que me asusté, pero me aferré a la virgencita y seguí. Noté que no paraba y cuando ya íbamos por La Boquería, cruzó a la derecha por una cuadra sin pavimentar y en ese momento se subió un tipo de unos 40 años.  Se hizo atrás donde yo iba, y me dijo que tranquila, que no fuera a hacer bulla. Tenía tanto miedo que solo les pedí que no me fueran a hacer nada.

Me requisaron todo, mi bolso, la billetera, las bolsas que llevaba, cogieron la plata de la prima completa porque la había sacado toda y me dijeron que si tenía más plata en la tarjeta, del miedo les dije que sí, y me pidieron la clave, yo estaba muy asustada, no sabía qué hacer, me tocó dárselas. Inmediatamente me advirtieron que íbamos para un cajero, que si llegaba a gritar o a hacer algo, me atuviera a las consecuencias. El taxi arrancó y cogió por el Parque del Amor, por la Cuarta Norte y volteó por una cuadra a salir a la Tercera y paró en unos cajeros que hay por la 44. El tipo sacó toda mi plata, ahí tenía dos millones de pesos. Unos ahorritos para las vacaciones. Se subió de nuevo y el taxi arrancó otra vez hacia el lugar donde se había subido ese desgraciado. Por La Boquería. Me bajaron del carro y me dijeron que me quedara arrodillada mirando para atrás. Se me llevaron todo. No tenía cómo comunicarme. Me puse a llorar y fui hasta una bomba que había por ahí cerca. Los trabajadores llamaron a La Policía, ellos llegaron, les conté el caso, pero yo del miedo no me fijé en placas y mucho menos sabía de marcas de carro. Me llevaron hasta mi casa, les di las gracias, entré y me puse a llorar delante de mi hija y mi sobrina que me estaban esperando sin saber qué había pasado. Fue horrible. Pasamos una amarga navidad pero agradecidos con la vida que no me fue peor.

Desde ese entonces hasta ahora no he vuelto a montar en Taxi, siempre uso otro servicio o espero a que alguien conocido me transporte.




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