5 consejos para tener una novia en el Distrito y no morir en el intento





aguablanca

 

Querido y estimado lector, a muchos caleños nos ha pasado que en lugares como Cosmocentro, la 14 de Calima, el Sena, Banderas en Univalle o cualquier estación del MÍO  hemos conocido a unas mujeres que son la expresión más sublime de la belleza popular. Son lindas, de sonrisas como un cielo de verano, el cabello hermoso, a pesar de la chancla del centro, de la blusa de piedritas brillantes, del pantalón desgastado…

Y como los caleños no somos materialistas, sino que amamos la belleza en todas sus formas, decidimos darnos una oportunidad, conocerla, invitarla a cine, a comer, a su primera vez en Crepes, a su primer helado en Ventolini, a su primera vez en cine de Unicentro ,  y la recogemos en su casa todos unos caballeros, sintiendo que no vamos a salir vivos de ese barrio, y salimos, y el primer beso y besa delicioso y ya te imaginas de todo, pero esa noche no pasa, y vuelves a llevarla a la casa y vuelves a sentir que no saldrás vivo del barrio. Y ella te dice: “No, por aquí es tranquilo. De vez en cuando se escuchan balaceras y a veces uno se encuentra por ahí a cualquier apuñalado. Pero no, desde que andés con alguien conocido, no te pasa nada. No te preocupes, corazón, que estás conmigo”…

En fin, es muy probable que usted haya vivido o tal vez esté muy cerca de vivir una escena de esa naturaleza. Para usted, amigo lector, es esta nota, que le indica cómo tener una novia en el Distrito de Aguablanca y no morir en el intento:




1. Asegúrese, por lo que más quiera, que no sea la exnovia de algún pandillero de la zona. Bueno, ni la exnovia, ni la niña que le gusta al pandillero. Pana, si usted se pone de terco, es mejor que cuando empiece a salir con ella pague la medicina prepagada de una vez, porque si no, cuando le den sus dos o tres puntaditas, puede morir esperando a que lo atiendan en el HUV.

2. Las dos primeras citas acepte recogerla en la casa, pero asegúrese de no llevarla después de las 11 de la noche. Hasta esa hora todavía hay suficiente gente en la calle de ese barrio y usted puede pasar desapercibido. Pero si llega después, da papaya, mijo… Después de la segunda cita, dígale que la espera en su casa o que llegue al lugar de la cita. Recuerde, ante todo la seguridad personal.

3. Si la pelada un domingo cualquiera lo llama y le dice que está sola en la casa, pana, ni se le ocurra ir. Si ella está sola, los pandilleros saben que está sola  y lo más seguro es que ya tengan cantada esa vuelta para hacer el robo. Entonces, si usted le llega, lo cogen en plena acción, lo graban y lo roban, además. Si le sale con esas, dígale que todo bien, que usted quiere ser especial y la espera en Sabores, ahí en La Luna, un punto equidistante para los dos.

4. Nada de ir a visitarla en MÍO. Si pana, con estas peladas uno ahorra en las invitaciones a comer porque son guerreras, con hamburguesa o chuzo en la novena quedan contentas. Eso sí, lo que se ahorra en comidas, se lo gasta en taxi… o ¿usted se va a aparecer por allá en El Morichal en pleno P52 A? ¿Y luego va a salir a esperarlo media hora en una de sus bellas esquinas? ¿Cierto que usted ni siquiera sabía que existe esa ruta? Ahh, bueno, no se ponga a jugar con candela, campeón.

5. Contrate un taxista. Pana, simple. Piense como pandillero: usted ve cada fin de semana llegar a un man bien vestidito, todo fresita, a la casa de la hembrita en taxi. Luego usted lo ve salir a coger un taxi. ¿Qué hace como pandillero? Consigo un taxi y lo recojo y le hago el paseo millonario, ¿cierto? Pero si usted siempre va con el mismo taxista y luego lo llama para que lo recoja, va seguro parcero, y evita dolores de cabeza.

 

Titanes, son nuestros consejos. Sabemos que en El Rodeo, Talanga, Ulpiano Lloreda, Calipso, por allá, en el oriente remoto, hay bellezas dignas de cualquier sacrificio. Pero sea prudente, tome precauciones y para adelante, Tigre.




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