Así será Colombia tres años después de que gane Petro





Por Tomás Huerta

El desgraciado sol caleño de las dos es insoportable, la piel se te va calcinando y sentís las gotas olorosas de sudor bajarte por la espalda. Pero cuando además te toca hacer tres horas de fila afuera de un D1, esperando a que por fin llegue un camión con arroz, en serio comenzás a detestar este sol, este calor, esta ciudad, y sobre todo, al miserable Presidente: Gustavo Petro.

Comprar Arroz en la “Colombia Humana”

Mi mamá me estaba esperando para ‘completar’ el almuerzo con una libra de arroz. Sí, no se burlen, me tocó volver a vivir con mis papás después que me quedé sin trabajo, pero eso es otra historia. Lo cierto es que llegué al mediodía al D1, a esa hora me dijo una chica que “tal vez” iba llegando el camión. Di una vuelta por el almacén medio vacío, compré una botella de aceite y una libra de frijoles. ¡Setenta luquitas nada más! No podía creer que me alegrara por comprar esa mierda, hace unos años con esa plata me hubiera alcanzado para invitar a mi novia a comernos un baby beef en Leños. Bueno, no importaba, igual ya no me iba a ir con las manos vacías, había huevos, fríjoles y aceite. Al menos.

Fue llegando más y más gente, y cuando ya hacía demasiado calor, un empleado comenzó a sacarnos:

-Señoras y señores, el camión está un poco retrasado. Les pedimos el favor que hagan una fila ordenada en la calle. Si se organizan, les garantizamos que cada uno se va llevar su libra de arroz. – Nos dijo a través de un megáfono que guardaban para estos casos debajo de la caja registradora.

Algunas señoras se quejaron, algún tipo le metió un madrazo en voz baja, pero al fin y al cabo todos obedecimos y comenzamos a formar la cola en la calle.




***

Comenzó a bajar la brisa de los cerros, el sol entró en decadencia.

– Me regala la hora joven – Me dijo una señora con un escote demasiado coqueto para sus años.

– Falta un cuarto para las cuatro – Le respondí mirando el celular.

Abrí el whatsapp y releí los mensajes impacientes de mi mamá:

“Qué pasó mijo, ¿Por qué se demora tanto?”

“Ya el arroz nos va servir para la comida mijo”

– Mamá, no se preocupe, ya compré Fríjoles y aceite, solo me falta el arroz – Le respondí para calmarla. 

Justo cuando la rabia por tener que hacer esa fila se me iba a estallar en una úlcera, vi doblar el camión en la esquina. Una alegría, un tanto humillante, de que por fin llegara mi arroz. Finalmente iba a llenar mi tripa y la de mis viejos.

Se bajó el señor de bigote que manejaba, sin mirar siquiera a la gente que aguardaba su bendita llegada, entró al local, para salir instantes después con el megáfono.

“- Buenas tardes, señoras y señores, por desgracia tenemos varios artículos agotados, pero les tenemos una muy buena noticia, el camión viene con surtido de los siguientes productos:

  • Frijoles
  • Aceite

Muchas gracias”.

 

 

 

 

 




Facebook Comments