Las 5 peores carreras profesionales en Colombia

Por: Andres trujillo (Redacción El Chontaduro)

 

 

A pesar de que pareciera que en Colombia no hay una buena profesión, ya que, sea médico, ingeniero o administrador. Lo más probable es que termines ganando el salario mínimo y siendo explotado por una multinacional. De cualquier modo, muchas personas ven como definitivo el “no morirse de hambre” en un futuro a la hora de escoger una carrera.

¿Quién los culpa? Mantener esa delgada línea entre vivir ‘cómodo’ y en la inmunda, en Colombia, es particularmente difícil; Sabiendo esto, en El Chontaduro nos hemos tomado la tarea de investigar cuales son las 5 peores carreras profesionales para estudiar en el país. Para que así, tenga una guía y no opte por una de estas si lo que quiere, es cumplir, sus sueños mundanos.

 

  1. psicología.

 

Una carrera que está de moda, muchos jóvenes estudiantes que le huyen a las matemáticas se inclinan hacia esta profesión, que hoy en día cuenta con uno de los niveles de desempleo más altos de país, y a su vez es de las peores pagas en el territorio nacional.

A pesar de la importancia de este campo en la sociedad, en Colombia no se la otorga la importancia requerida y que hace falta.

 

  1. Recreación.

 

El programa de recreación es ofrecido por la Universidad del valle como una de las alternativas para aquellos estudiantes cuyo ICFES no alcanza para estudiar una licenciatura y no quieren terminar en la policía como una bachiloca más ´vigilando´ una estación del MIO.

El programa cuenta con diez semestres de duración en los cuales sus estudiantes aprenderán diversos temas enfocados en divertir a sus futuros espectadores, promover procesos de desarrollo cultural y organizativo para la educación popular.

 

  1. Arte Dramático.

 

A pesar de que el arte es hermoso en todos sus sentidos, en la actualidad esta carrera se encuentra en una crisis. Muchas personas no asisten a eventos donde este tipo de arte se exponga y pareciera que sus egresados solo tienes dos opciones, convertirse en licenciado de arte en alguna institución educativa o aspirar tener un papel en una telenovela.

Y es que no nos digamos mentiras, la falta de cultura en Colombia ha llegado a tales niveles que ya hace parte de nuestra idiosincrasia nunca haber asistido a un teatro y disfrutar una historia profunda de autores como Shakespeare o Goethe, dignas de ver y disfrutar. Lastimosamente no es una profesión que ofrezca una buena estabilidad económica para sus egresados.

 

  1. Filosofía.

 

La carrera de amor al saber no se queda rezagada, tras de que, al estudiante de esta, por lo regular, lo tildan de ‘loco y marihuanero’ (si es de Univalle peor) al graduarse se encuentra con un panorama desolador en donde por lo regular debe de convertirse en maestro de colegio y ya con el tiempo, aspirar a trabajar para alguna universidad. La falta de oportunidades es preocupante y deprimente para las personas que estudian esta licenciatura.

 

  1. Diseño Gráfico.

 

En definitiva, una de las peores opciones si la economía es tu prioridad. La carrera en Diseño Gráfico se encuentra en crisis desde hace varios años, ya sea por la cantidad de jóvenes que anualmente se gradúan de esta, la poca demanda, la mala paga o la falta de maquinaria para poder ejercer este oficio en toda su extensión.

Por lo regular sus egresados se ven obligados al rebusque en su día a día, terminan como empleados de cadenas como El Corral, Juan Valdez, entre otras. O si son más emprendedores un negocio pequeño de barrio que al menos les permita subsistir.

 

 

A pesar de estos panoramas tan desconsoladores muchas personas semestralmente se matriculan a estas áreas de conocimiento, muchos prefieren no pensar en el futuro cercano y otros lo planean fuera del país. Dejados llevar por lo que en verdad les apasiona, estas valientes personas tienen como prioridad su felicidad por encima de su economía.

En esta ciudad se encuentra de todo un poco, desde el que se arrepiente porque ahora le toca vender chorizos en una esquina. Los que semanalmente están en espacios como San Antonio ‘echando cuento’ con una alegría que se contagia a un público expectante  que al final de la obra le dan para su subsistir como reconocimiento de su arduo y hermoso trabajo,  el amigo que torga consejos dentro de su ética profesional, tan sabios y profundos que evita en múltiples veces que colapsemos cuando estamos apabullados por la realidad de nuestras vidas y que en contraste, ayuda al último prototipo de ser humano, aquel empresario de clase media alta que no le encuentra sentido a su mísera existencia cuya felicidad fue arrebatada por su afán de dinero y se da cuenta que no todo es material y que la alegría no se compra.


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