Categories: Caleñadas

5 razones por las que un extranjero nunca debería venir a Cali




Redacción El Chontaduro

Tendría seis años cuando vi esa escena, mi mamá todavía me agarraba de la mano cuando íbamos por la calle, pero recuerdo la sensación de asombro al ver a unos tipos como de dos metros, con el pelo del color del pandebono antes de meterlo al horno, y los ojos radicalmente azules. No estaban haciendo nada extraño, parados en una esquina de San Antonio, mirando un mapa; pero creo que es la primera vez en mi vida que vi gringos de verdad, como los de las películas, y es que más allá de Bruce Willis repartiendo bala en el Canal A los domingos por la tarde, no era frecuente para un niño caleño, durante los primeros años de los noventa, ver extranjeros por ahí, en la calle como si nada. Era la época en que un martes por la noche estallaba una bomba en La Rebaja y el jueves en la mañana mataban al vecino que andaba en una Toyota. Cali era un escenario de guerra. Acá no venía nadie, no existían los turistas.

Hoy todo es distinto, en las calles de San Antonio ya no andan dos texanos despistados en busca de turismo sexual, ahora son hordas de mochileros ansiosos por sentir el éxtasis salsero en algún local chuchento, cardúmenes de franceses buscando cocaína o ríos cristalinos y galladas de gigantes de Australianos cazando un ‘polvito’ barato con una caleñita. ‘Mamados’ del tedio del primer mundo, de la tranquilidad que trae el desarrollo, de la perfección dormilona de sus países, nos han invadido extranjeros de todos lados, creyendo que Cali es una especie de paraíso latino, un oásis en donde la comida, las mujeres, la droga y los arriendos tienen precios de Snickers o de Pretzels.

Inocentes personajes, no saben a dónde llegan, a qué desagradable rincón del mundo los ha traído engañados esa guía barata de mochileros. Esto no es un paraíso latino, es un infierno, del que tal vez nunca van a poder salir. Estas son las siete razones por las que un extranjero nunca debería venir a Cali:

1. Nuestra comida da vergüenza

Nos debería dar pena nuestra comida típica, es realmente vergonzosa, no hay que permitir que el mundo la conozca. Un extranjero no debería venir jamás a Cali porque tiene una posibilidad muy alta de indigestarse, ¡De tanto comer! Es muy probable que se enamore tanto del sancocho de pescado en Alameda, que va a tener la tentación de comerse uno cada día, o también puede ocurrir que caiga bajo el artificio malévolo del Chontaduro, y no resista la tentación de estar buscando una vendedora en cada esquina. ¿Qué tal si se pierde en el laberinto de las marranitas o cae en la trampa de los aborrajados? Mejor no venga amigo extranjero, lo más posible es que suba dos o tres kilos en estas tierras. No venga por favor si aprecia su esbelta figura nórdica.




2. No hay nada para hacer

A fin de cuentas, señor turista potencial, ¿Qué carajos piensa hacer en Cali? Si es que en este villorrio tercermundista no hay conciertos de mega estrellas de Rock, acá nunca va a venir el Circo del Sol y nuestro parque Disney, que está frente a Cosmocentro, es en realidad una colección triste de armatostes oxidados e inseguros. Definitivamente no hay nada para hacer, eso sí, a menos que quiera pasar la mejor noche de su vida bailando salsa en una terraza en el centro, o viajar una hora para lanzarse en parapente desde una montaña en Cerrito y volar sobre el Valle más hermoso de la tierra, o quizá encontrará algo para hacer subiendo los senderos de Pico de Loro hasta encontrar las lagunas de páramo más increíbles que usted pueda ver en su vida, o viajando en una chiva demencial, con música atroz, en el recorrido más absurdo y psicodélico que pueda hacer. O quizá encontrará algo qué hacer en los cafés y bares de San Antonio, o en los restaurantes de Granada, o para no ser tan pretenciosos, sentándose en la Colina, con una botellita de vino, a sentir cómo el mejor clima del planeta le acaricia la cabeza. Como no hay nada para hacer en este tierrero, mejor ni asome su rubia cabeza por estas tierras.

3. Depronto lo secuestran

Ni de riesgos, ¿Para qué venir si lo pueden secuestrar? Es que con la letanía  esa del “Proceso de Paz”, le han hecho creer a los extranjeros que Colombia ahora es un bonito remanso, más parecido a Dinamarca o Suiza que a Afganistán. No crea cuentos, no se deje engañar. Acá lo puede secuestrar, por ejemplo, una mulata hermosa que baila salsa como si fuera tan fácil como caminar, lo secuestra con un beso, con un “-oís monito, vos sos como lindo”, eso y su mirada inocente fácilmente lo pueden hacer caer: Es muy probable que se enamore amigo extranjero, que esa mulata nunca le permita regresar a su tierra, que le muestre tantos voluptuosos argumentos para quedarse en este país, que puede quedarse secuestrado para siempre, encantado, enamorado. ¡Qué tragedia! Mejor ni se le ocurra venir.




4. Qué pereza los caleños

Nada tan insoportable como un caleño, fastidiosos y desagradables hasta el infinito. Esa forma de ser melosa, ese acentico lento y zalamero. Ni se le ocurra señor gringo venir a esta tierra, va a salir corriendo. Eso sí, a menos de que usted le guste tener amigos, a menos que quiera estar con gente que se ríe media hora hasta que el estómago duele, o que prefiera la gente que se preocupa por los demás, que le preguntan “ve y vos cómo estás?” o “monito, venga tómese este que lo veo como aburrido”. Si no le gusta la gente chevere, cálida y amistosa, elimine esa idea de venir a Cali.

5. Un clima de mierda

Ya lo mencioné, pero nunca es suficiente y debo repetirlo: En Cali el clima es una mierda. Salir a las dos de la tarde equivale a deshidratarse en veinte pasos, se te pega la ropa, sudas como hincha del América saltando en la tribuna, hueles a Noni todo el día. No se te ocurra venir a Cali, el clima es asqueroso. Eso sí, a menos que quieras ir a piscina en cualquier época del año, o si te gusta tomar cerveza y disfrutar de la noche en una terraza de Enero a Diciembre, o si acaso prefieres sentir la mejor brisa del universo, fresquita, con olor a pacífico, que baja desde las montañas después de viajar una eternidad por el oceáno. A menos de que quieras vivir un clima de fiesta todos los dìas del año, mejor nunca vengás a Cali.