EDITORIAL EL CHONTADURO

Hasta hace 20 años no existía en Cali otra opción diferente a la de EMCALI para atender los servicios de telecomunicaciones de la ciudad, los caleños estaban forzados, si querían tener un teléfono en la casa o la oficina, a contratar una línea con las empresas municipales. El mal servicio, los problemas de mantenimiento, las demoras en las instalaciones, y lo más grave, las tarifas irracionales, eran problemas habituales debido a la desgracia de solo tener una empresa pública (y monopólica) como proveedora de estos servicios.

Alexander López, Senador del Polo Democrático e histórico líder sindical de EMCALI

Por fortuna, el nuevo siglo llegó con la apertura del mercado a la competencia, durante los últimos años han entrado al país varias compañías con el propósito de ganarse una tajada del negocio; Telmex, Movistar, EPM y Millicom, son algunos de los nuevos proveedores de servicios de Datos y Voz. Y como es natural, esta competencia se ha traducido en unos precios mucho menores y en un servicio cada vez más eficiente. Hace 20 años hubiera sido una quimera poder tener en la casa telefonía local ilimitada, internet y televisión, por unos 100 mil pesos. Solo la competencia y el libre mercado lo han permitido.

 

Pero la competencia también significó la ruina de EMCALI TELECOMUNICACIONES, empresa que en la actualidad pierde en torno a 100 mil millones de pesos al año. Y justo desde hace dos décadas, se viene hablando de la necesidad de vender este componente de la empresa, ¿Qué sentido tiene la participación del Estado en un negocio que a todas luces los privados desarrollan de una manera más eficiente? Ninguna, por supuesto, al menos para la ciudadanía.

 

Solo los intereses mezquinos de un sindicato voraz, como SINTRAEMCALI, de unas administraciones ineptas y cobardes, explican que no se haya vendido, o incluso cerrado, la empresa, y que por el contrario, sean los caleños en sus recibos de servicios públicos quienes financien las pérdidas que cada mes le reporta esta entidad al municipio. Porque es así de sencillo, y hay que decirlo con claridad, cada vez que la empresa pierde plata, no son los empleados, los directivos o los políticos quienes se perjudican, son los contribuyentes quienes están forzados a financiar el déficit. 




Se trata de una estafa billonaria ejecutada por el sindicato y la administración municipal contra los ciudadanos, pues nos están obligando a ser accionistas de un negocio ruinoso, que está perdiendo dinero a un ritmo incesante, y que va a perder mucho más con el paso del tiempo. ¿A alguien se le ocurre que EMCALI tiene la capacidad financiera y técnica para competir contra gigantes como Claro o Movistar? Por supuesto que no. La administración lo sabe, la alcaldía lo tiene claro, y como es obvio, el sindicato también. ¿Entonces por qué no lo venden?

¿Cuáles son las razones para no haber vendido EMCALI Telecomunicaciones?

La ‘heroica’ lucha sindical contra el ‘coco’ de la privatización de EMCALI, lejos de tener el propósito altruista que proclaman con megáfono en mano, es en realidad la defensa de un paquete de privilegios burocráticos escandalosos; primas extralegales, largas vacaciones, becas universitarias para hijos y nietos, trabajo vitalicio en donde no importa el desempeño laboral, son solo algunas de las prebendas ridículas que sindicalistas y burócratas, defienden a capa y espada, como un pirata dando la vida por su botín.

Un enorme botín burocrático, que sirve para pagar favores políticos y extraer rentas de los ciudadanos, es útil para las castas politiqueras de la ciudad, incluyendo la sindical. De ahí su renuencia a vender (cuando todavía tenía algún valor) las Telecomunicaciones de EMCALI.

Ahora es tarde, no existe ninguna posibilidad de que se pueda vender una empresa que llegó a costar varios billones de pesos (cuando tenía unos 500 mil usuarios), y ahora sencillamente no vale un centavo. ¿Quién compraría una compañía que pierde miles de millones cada mes? ¿Quién la compraría con un sindicato irracional, voraz, con una carga laboral ridícula?

Nos robaron, estafaron a la ciudad, y lo que es peor, ni siquiera nos hemos dado cuenta. Por eso lo van a seguir haciendo.