EDITORIAL

Desde 1954 las mujeres pueden votar en Colombia: la lucha por los derechos igualitarios de las mujeres en el mundo, ha sido tal vez el cambio sociológico más importante para la humanidad en el último siglo.

Sin embargo, en Cali parece que todavía viviéramos en la edad media o en alguna tribu primitiva de ‘machos’. Eso, al menos, es lo que se puede concluir a partir de los últimos comentarios en redes sociales provenientes de una de las campañas a la Alcaldía de Cali.

Hablamos de un lamentable trino del candidato (entre otras fuerzas) de la Colombia Humana, Jorge Iván Ospina, quien no tuvo ningún problema en utilizar el nombre de la esposa de uno de sus rivales, Alejandro Eder.

En respuesta a una valla que Alejandro Eder instaló en las calles de Cali, cuyo texto rezaba, “Entre Ospina y Ortiz, me quedo con Eder”, en referencia a los candidatos en contendia, Ospina decidió acudir al machismo más cutre para responder.

“Ante la agresión, una nota de humor”, escribió en un trino el ex-alcalde y publicó una imagen de mal gusto en la que utiliza el nombre de la esposa de Eder, la ex-reina Taliana Vargas, para atacarlo políticamente.

No señor Ospina, no es chistoso, déjenos eso a los payasos de El Chontaduro, pero a un señor que aspira gobernar una ciudad de casi tres millones de personas, no le queda bien utilizar el nombre de una dama para ridiculizar o atacar a un rival político.

¿Por qué no mantener la altura de la discusión? ¿Por qué es necesario el comentario machista y acudir a la belleza de la esposa de su rival como ‘argumento’ (según usted) humorístico?

Un irrespeto a la mujer, similar al que hizo en días recientes hizo contra la diputada Juanita Cataño, a quien no tuvo problema en tratarla, esencialmente, de estúpida y en ningunearla por razones de género.

Lamentable la deriva y la escasa altura argumental; solo los payasos patéticos, como los que escribimos este pasquín, nos podemos dar esas licencias humorísticas. A usted, un hombre que añora ser el soberano sobre la vida de millones de caleños, le corresponde otro papel, no el de lanzarse al barro de los insultos, deje que otros hagamos el ridículo.